En carta manuscrita, en posesión de la Hermandad, del 11 de mayo de 1930, el arquitecto Marques da Silva, expresó su pensamiento de la siguiente manera:
«Me gustaría hacer algo propio y adecuado, moderno y expresivo. Necesitaba ser un edificio con un carácter particular, muy propio de la situación que ocupa y muy especial para que pódese ser visitado con el mismo interés a lo que arrastra arriba a la montaña de la Penha, los que se van admirar y extrañar a la naturaleza, sino una naturaleza extraña.» |